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Reflejo de nuestra vida

Ana me invitó a tomar café en su casa y conocí su vida a través de sus fotos. Su casa en la isla sur, sus hijos y amigos y su familia. Yo la invité a la biblioteca y también le mostré las mías, mi casa, mis hijos y todos los momentos importantes de mi vida.

Fue una reflexión compartida. A pesar de la diferencia de culturas, compartimos los mismos valores, le damos importancia a las mismas cosas y tenemos muchas afinidades.

Andy y Ana son parte de tantas cosas hermosas que nos pasan en el paralelo 40 de las cuales me siento profundamente agradecida.

Mi cumpleaños

La alegría era tal que mi celebración duro tres días, con mi esposo, con mis hijos y nieta y con nuestros amigos Andy y Ana que me regalaron la guinda de la torta, una invitación a tomarnos una champaña en su casa.

Tenía 24 años que no celebraba mi cumpleaños con mi hijo porque las veces que nos vimos en esos 24 años, nunca coincidieron con mi cumpleaños. Como tantos momentos con él, desde que estamos aquí, se esmeró para que fuera especial. Desde el día antes estuvo pendiente de mi, lo que me llenó de alegría.

Una linda sorpresa fueron las felicitaciones de mis amigos y mi familia y en especial, mis compañeras del colegio. Gracias a todos tuve uno de los cumpleaños más bonitos de mi vida.

La primavera

A pesar de mis viajes nunca había sentido la primavera de esta manera. Quizás porque no formaba parte de mi vida. Más que un determinado clima, es un sentimiento compartido. Es un paisaje lleno de flores por todas partes. Es una joven sentada en un banco en la acera cantando con una voz hermosa, tal vez era una cantante profesional. Es la sonrisa de las personas que de tanto verte te reconocen y ya te saludan. Son los trajes de colores claros que sustituyen al negro elegante de cada día de viento frío. Son las piernas al aire, son las personas almorzando en la grama en los parques llenos de flores. La música improvisada y la calidez del tiempo invitan a bailar en la grama. Esta es la primavera en Wellington.

La clase de francés

Mi nieta queria que le enseñara francés. Esto me produjo una gran alegría. La idea de transmitirle mi amor por esta lengua es una realización personal. Ella me recordará porque tuvo su primer contacto con este idioma a través de mi.

La clase fue hermosa desde el primer día. Ella parecía haber nacido con la pronunciación en su memoria y que el amor de este vínculo no hizo más que despertar. El Principito de Antoine de Saint- Exupery será su primer libro leido en francés y estoy segura que dejará una huella en su corazón como me la dejó a mi y a muchísimos lectores en el mundo. Y esa recuerdo también estará ligado a su abuelita porque el francés es el idioma del amor.

Moana y Watene

Mientras mi esposo trabaja, estoy en la Biblioteca Nacional. Allí estudio para mejorar mi inglés y busco oportunidades de trabajo para mi. Allí conocí a Moana y a Watene, ambos maorís.

Ellos dan la bienvenida a los visitantes y son unas lindas personas. Con el paso de los días hemos hecho amistad. Moana es una mujer de unos 40 años es muy bonita e interesante y ya tiene una nieta de tres meses. Emana dulzura y expresa sus sentimientos con emoción. Moana lleva un tatuaje en la cara que le luce muy bien, es tradición en su cultura. Cuando hablas con ella, sólo ves la belleza de su alma.

Watene no se queda atrás. Es un joven dulce que se expresa con suavidad cuando conversa. No obstante, en un evento de la biblioteca representó un haka con gran fuerza y determinación. Su discurso sobre la protección de su cultura fue recio y sincero. Watene no lleva tatuaje en la cara. Su fuerza emana de su alma.

Moana y Watene son mis amigos maorís en Aotearoa, el país de la nube blanca.

Agradecida

Cada día que pasa me siento muy agradecida con las cosas que nos suceden en este país. No sé si es porque estamos en el paralelo 42 y se nos otorgó desde el universo la posibilidad de vivir la vida que queríamos y soñábamos. En menos de seis meses cumplidos aquí, y con ayuda de personas de aquí, mi esposo consiguió trabajo en su área profesional que nos permite vivir con tranquilidad.

Agradezco a mis hijos que hicieron posible este sueño apoyándonos con amor incondicional contra viento y marea.

Hemos entrado en un nuevo ciclo en que formamos parte de esta sociedad plenamente. Cada mañana nos unimos al grupo de personas que van al trabajo a pie, en una caminata que renueva la salud, refresca las neuronas y proporciona energía y alegría para comenzar un trabajo concentrado con amor y alegría.

Y si encuentras a Andy y a Ana a la salida del apartamento, es la mejor compañía para el camino, como nos sucedió esta mañana y quizás siga ocurriendo muchas veces. No podemos estar más agradecidos!

 

Correteando a la nieta

Desde que llegué a esta ciudad, cerca de mis hijos y nieta, tengo la impresión de que alguien en el cielo nos trajo y nos colocó en un cargo que de no haber venido nunca no hubiese sabido como era ser abuelos.

El perfil del cargo tiene que ver con atender a una niña especial, vivaz, cariñosa, creativa, inteligente, sensitiva, considerada y responsable que es mi nieta. Es delgada como era mi hijo, le gusta montarse en todas partes y descubrir parajes y le gusta construir cosas con todos los materiales posibles.

A veces la llevamos al colegio cuando tiene clases extra curriculares y nos lleva por escaleras empinadas que hay por todas partes en Wellington. No importa la lluvia, no importa el viento, a veces frío, porque lo más hermoso es compartir con ella su vida que de no haber venido aquí, jamás la hubiese conocido como la conozco ahora.

El cabello de mi nieta es como era el cabello de mi hija, es dorado y brilla como el oro bajo el sol.